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Cómo fijar precios en temporada baja sin regalar tu alojamiento

8 de octubre de 2026 · Santi Puértolas

Cada octubre veo lo mismo en Lanzarote: gestores que bajan los precios un 30% para noviembre "porque es temporada baja". Y cada noviembre veo a alemanes, holandeses y escandinavos pagando lo que sea por dos semanas de sol.

En Canarias, la temporada baja no está donde está en la península. Y aunque estés en Málaga o en la Costa Brava, la forma de pensar el precio es la misma: no es el calendario lo que manda, son otras tres cosas.

El error de copiar la península

En la costa mediterránea, noviembre es bajo. Menos luz, más frío, menos vuelos. Bajar precios tiene sentido.

En Canarias, noviembre es cuando empieza la temporada de invierno del norte de Europa. Los vuelos desde Manchester, Düsseldorf y Estocolmo suben en capacidad desde finales de octubre. Esas personas no vienen a pasar un fin de semana; vienen a pasar diez días, dos semanas, a veces un mes. Y no están comparando tu apartamento con uno en Marbella. Lo están comparando con quedarse en casa a oscuras.

Si bajas el precio un 30% en noviembre en Lanzarote, no estás llenando huecos. Estás regalando margen a huéspedes que habrían pagado más.

Los tres datos que importan más que el mes

Capacidad aérea a tu isla. Esto es público. Busca los horarios de invierno de las aerolíneas que vuelan a tu aeropuerto y mira cuántas frecuencias hay en noviembre frente a septiembre. Si suben, tu demanda sube. Si bajan, ahí sí tienes temporada baja. En Lanzarote, las frecuencias desde Reino Unido y Alemania suben. En muchas zonas de la península, bajan.

Ocupación de tu competencia directa. No la tuya, la de ellos. Entra en Airbnb, busca tu zona para dentro de tres semanas, filtra por alojamientos parecidos al tuyo y cuenta cuántos hay disponibles. Si de veinte hay tres libres, la zona está al 85% y no tienes que bajar nada. Si hay quince libres, la zona está floja y el precio importa. Quince minutos, una vez a la semana.

Tus propios datos del año pasado. Qué ocupación tuviste en noviembre, a qué precio, cuánto tardaste en llenar cada semana. Si el año pasado llenaste noviembre al 80% a 95 €, este año empiezas en 100 € y ves. Sin datos propios estás adivinando.

La estancia mínima como herramienta de precio

Esto es lo que más margen me ha dado y menos gente usa.

En invierno, mis reservas de Reino Unido y Alemania duran una media de nueve noches. Las de fin de semana desde la península, dos o tres. Un fin de semana de dos noches me cuesta una limpieza completa, una rotación de ropa y el riesgo de un hueco de tres días después.

Así que en invierno pongo estancia mínima de siete noches. Pierdo los fines de semana, que me daban poco y me costaban mucho. Gano estancias largas con menos rotación, menos limpiezas por euro ingresado y huéspedes que dejan mejores reseñas porque han tenido tiempo de disfrutar.

Prueba con cinco noches si siete te parece mucho. Mira el resultado en dos meses.

El suelo: nunca por debajo de lo que te cuesta

Antes de tocar ningún precio, calcula lo que te cuesta una noche ocupada:

  • Limpieza (la parte proporcional: si la limpieza son 45 € y la estancia media son 5 noches, son 9 € por noche)
  • Ropa de cama y toallas
  • Consumibles (papel, jabón, café, lo que dejes)
  • Comisión de la plataforma (Airbnb ~3%, Booking ~15%)
  • Suministros (agua, luz, internet, la parte proporcional)
  • Tu tiempo (aunque sea una estimación)

En uno de mis apartamentos sale a unos 34 € por noche. Nunca bajo de 55 €. Por debajo, cada reserva me cuesta dinero y desgaste, y encima atrae al perfil de huésped que más problemas da.

Tener un suelo claro te quita la tentación de "mejor algo que nada". A veces nada es mejor.

¿Necesitas un pricing dinámico?

Herramientas como PriceLabs o Beyond ajustan el precio cada día según demanda, eventos, competencia. Son buenas. Y con menos de cinco alojamientos, probablemente no las necesitas.

Con dos o tres alojamientos, la revisión semanal de quince minutos que describía arriba te da el 80% del resultado. A partir de cinco o seis, la revisión manual empieza a no dar abasto y el pricing dinámico se paga solo.

Lo que sí necesitas desde el primer alojamiento es ver tus números: ocupación, ingreso por noche, ingreso por mes, por alojamiento. Si no lo ves de un vistazo, no puedes decidir nada.

Resumen

No bajes precios porque el calendario diga noviembre. Mira los vuelos, mira la ocupación de tu zona, mira tus propios datos del año pasado. Sube la estancia mínima en invierno. Calcula tu suelo y no lo cruces. Y no compres un pricing dinámico hasta que la revisión manual se te quede corta.

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